Lac chicas sin suerte creemos que somos como una balsa en el mar, a la deriva. Pero podemos nadar,
podemos patalear, remar… está bien, tenemos que remar mucho, sí, pero remando llegamos a donde nosotros queremos, no a donde el mar nos lleva. Ya no necesitamos la suerte, porque
la suerte la hacemos nosotras. Las chicas sin suerte nunca somos amadas. Y como no somos amadas las chicas sin suerte tenemos que hacer algo para que nos amen.
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