lunes, 5 de diciembre de 2011



Estás entre incondicional y debilidad. De ahí no te saco. Estás en cada momento, en mi risa, contra mi llanto, mis enojos, mis tristezas. Estás, porque pertenecés a lo que hoy soy, porque te necesito y porque como vos no hay nadie más. Porque te miro y me pregunto si realmente te merezco conmigo, si te llega lo que siento. Si sentís que me encanta tenerte. Y me peleás, me enojo, te celo todo el tiempo, te molesto, me voy sin saludarte, te abrazo, te pego, te quiero y te extraño todo (TODO)el tiempo. Me podés, ni más ni menos. Me cambiaste absolutamente para mejor. No existe mejor amigo que vos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario